Bishop Armando X. Ochoa, D.D.

Bishop Armando Xavier Ochoa was born in Oxnard, California, in 1943, the second child to Angel and Mary Ochoa.  He received his education at Santa Clara Elementary and Santa Clara High School, also in Oxnard, and graduated in 1961.  In 1962 he entered St. John’s Seminary College and having graduated, continued his studies at St. John’s Seminary School of Theology.  Bishop Ochoa was ordained a priest for the Archdiocese of Los Angeles on May 23, 1970, by Cardinal Timothy Manning.  He served as Associate Pastor at St. Alphonsus Church  in East Los Angeles; St. John the Baptist Church in Baldwin Park; and St. Teresa of Avila Church, Los Angeles.  Bishop Ochoa was appointed Pastor of Sacred Heart Church in Los Angeles, in December, 1984.  While an Associate Pastor at St. Teresa of Avila, he was named a Monsignor, Chaplain to His Holiness, in 1982.Prior to his Ordination to the Episcopacy, in February, 1987, as Auxiliary Bishop of the Archdiocese of Los Angeles and Regional Bishop of the San Fernando Pastoral Region, he served as a board member and later as co-director of the Permanent Diaconate Program for the Archdiocese.  He also headed the Secretariat for Ethnic Ministry Services.  Bishop Ochoa also served as a board member for both Don Bosco Technical High School and St. John’s Seminary.  On June 26, 1996, Bishop Ochoa was installed as fifth Bishop of the Diocese of El Paso in Texas.

Bishop Ochoa was installed as the fifth Bishop of the Diocese of Fresno on February 1, 2012.

Throughout Bishop Ochoa’s Episcopacy, he has held the following USCCB positions: Member of the Sub-Committee on Lay Ministry, Committee on Migration, Sub-Committee on Hispanic Affairs, Committee on Laity, Committee on Vocations, Committee on the Diaconate, Committee on the Millennium/Jubilee Year, Sub-Committee on Lay Ecclesial Ministry, CLINIC Board of Directors and Region XIII Administrative Committee.  Bishop Ochoa has also been a Consultant on the Committee on Migration and Sub-Committee on Hispanic Affairs.  Other National and International responsibilities have included member of the Alta/Baja California Border Bishops Council, United States Delegate to the Eucharistic Congress in Guadalajara, Mexico, and member of the Texas Mexico Border Bishops’ Council.

News

Mensaje De Pascua | Easter Message

April 1, 2018

Dear Friends in Christ,

The Evening Mass of the Lord’s Supper on Holy Thursday begins the Easter Triduum of the Lord’s passion and death (Good Friday), burial (Holy Saturday), and resurrection (Easter Sunday). These days are unique in the Church’s calendar year and are of great importance in the spiritual and pastoral life of the church. Again, the Easter Triduum is the most solemn celebration in the liturgical year when we commemorate the paschal mystery of Christ in which we participate through Baptism and the Holy Eucharist. And so it is that the solemnity of Easter has the same kind of dominance in the liturgical year that Sunday has in the week.

The renewal of the baptismal promises on Easter Vigil and in all the Masses on Easter Sunday officially ends our Lenten observance. The lighted candles in our hands and the sprinkling rite with the Easter Water bring to mind the most significant moment in our lives: our baptism when God claimed us as his sons and daughters.

My prayer for you is that the joy of the resurrection of Our Lord Jesus Christ will flow over the next fifty days of the Easter Season until Pentecost Sunday and beyond. These days from Easter Sunday to Pentecost are celebrated in joyful exultation in the liturgy as one feast day, or as it is also known, the “great Sunday.” The resuming of the chanting of the Alleluia before the proclamation of the Gospel and the placement of the lighted paschal candle near the Ambo, keep alive the solemn and memorable celebration of the Easter Vigil. The Scripture readings and the prefaces in the Mass, remind us that the risen Christ is always present among us and that we can recognize him in the proclaimed word and in the breaking of the bread that is the Eucharist. May we all share this reality with all we meet. In the Risen Lord,

Most Rev. Armando X. Ochoa, D.D. Bishop, Diocese of Fresno


Queridos amigos en Cristo,

La Misa vespertina de la Cena del Señor en el Jueves Santo comienza con el Triduo Pascual de la pasión y muerte del Señor (Viernes Santo), entierro (Sábado Santo) y resurrección (Domingo de Pascua). Estos días son únicos en el calendario anual de la Iglesia, y son de gran importancia en la vida espiritual y pastoral
de la Iglesia. El Triduo Pascual es la celebración más solemne en el año litúrgico cuando conmemoramos el misterio Pascual de Cristo, en el cual participamos a través del bautismo y la Santa Eucaristía. Y así es que la solemnidad de la Pascual tiene el mismo dominio en el año litúrgico que el domingo tiene en la semana.

La renovación de las promesas del bautismo en la Vigilia Pascual y en todas las misas del Domingo de Pascua, oficialmente finaliza nuestra observancia cuaresmal. Las velas encendidas en nuestras manos y el rito de la aspersión con el Agua Pascual nos recuerdan el momento más significativo de nuestras vidas: nuestro bautismo, cuando Dios nos reclamó como sus hijos e hijas.

Mis oraciones por ustedes es que la alegría de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo fluirá durante los cincuenta días de la temporada de Pascua hasta el Domingo de Pentecostés. Estos días, desde el Domingo de Pascua hasta Pentecostés son celebrados con regocijo en la liturgia como un solo día de fiesta, o como también se le conoce como el “gran domingo.” La reanudación del canto del Aleluya antes
de la proclamación del Evangelio y la colocación de la vela pascual encendida cerca del Ambo, mantiene viva la solemne y memorable celebración de la Vigilia Pascual. Las lecturas de las Escrituras y los prefacios de la Misa nos recuerdan que el Cristo resucitado siempre está presente entre nosotros, y que podemos reconocerlo en la palabra proclamada y en la fracción del pan que es la Eucaristía. Que todos compartamos esta realidad con todos los que nos encontramos.

En el Señor Resucitado,
Reverendísimo Armando X. Ochoa, D.D. Obispo, Diócesis de Fresno

Puentes No Muros

January 30, 2018

Reflexiones de los obispos en su peregrinación por la paz a Tierra Santa 18-27 de enero de 2018

Venimos como Peregrinos de la Paz a esta tierra que es sagrada para judíos, cristianos, y musulmanes. En nuestra búsqueda por aquellos en las periferias, hemos encontrado muchos muros, y unos cuantos puentes. Como nos recuerda el Papa Francisco, creemos que la paz y la justicia para los dos pueblos y las tres religiones de esta Tierra solo se pueden alcanzar a través de la construcción de “puentes, no muros.”

En Sderot, la ciudad que mas ha sufrido de ataques de cohetes por Hamas, nos encontramos con la realidad de los auténticos temores de los israelíes. Ellos han sufrido la perdida de vidas, y sus niños frecuentemente practican ejercicios de entrenamiento para protegerse de bombardeos aéreos. En el museo del holocausto Yad Vashem, fuimos conmovidos al ser de nuevo recordados de los horrores que dieron ímpetu al establecimiento de una patria segura para el pueblo judio.

En Gaza y Jiffna, celebramos la eucaristía dominical con vibrantes comunidades cristianas. En Gaza, los cristianos viven al lado de sus vecinos musulmanes en circunstancias que se asemejan a una prisión. El muro y el bloqueo israelí sofocan las oportunidades y las aspiraciones de los jóvenes. Los cristianos estan emigrando hacia afuera a un ritmo alarmante. Aquellos pocos que obtienen permisos Israelíes para salir de Gaza muchas veces nunca regresan.

En Jerusalén, el estado incierto de los Santos Lugares y de la Ciudad misma ha aumentado las tensiones. Los residentes palestinos de Jerusalén Este sufren de infraestructura y escuelas deficientes, y de políticas de residencia que separan a las familias y hacen que otros pierdan su derecho a vivir allí. En Nazaret, aprendimos sobre la discriminación que los israelíes árabes enfrentan en el empleo, la vivienda, y la vida cotidiana.

En Cisjordania, encontramos crudos recordatorios de la ocupación militar israelí—los puntos de control que inhiben el movimiento, la confiscación de tierras palestinas, la expansión de asentamientos israelíes, y una barrera de seguridad cuya ruta penetra profundamente a Cisjordania, que junto con carreteras solo para Israelíes, estrangulan el crecimiento urbano y divide los territorios palestinos en cantones no contiguos. En Hebrón, una grande ciudad palestina, más de 20 puestos de control y cierres de carreteras, diseñados para proteger asentamientos en el casco antiguo de la ciudad, y que violentan el derecho internacional, hacen la vida terriblemente pesada para los residentes nativos y ha devastado su economía.

Hacemos un llamado a los líderes de nuestra nación y de la comunidad internacional para que aborden las graves injusticias que se cometen en Susya y en el Valle Cremisan.  En Susya, una comunidad musulmana beduina se enfrenta a injustas expropiaciones de tierras, y la inminente destrucción de su pueblo por el ejército israelí. En el Valle Cremisan, decenas de familias palestinas cristianas enfrentan la pérdida de sus tierras agrícolas, y un monasterio, un convento y una escuela, pertenecientes a los salesianos, enfrentan desafíos.

Instamos al gobierno de Estados Unidos a no recorte la asistencia humanitaria para el desarrollo, tan urgentemente necesitada. Nos reunimos con familias en Gaza y Cisjordania que dependen de esta asistencia para sus necesidades básicas, atención médica y educación.

Para muchos, la situación parece desesperante. De hecho, estamos particularmente preocupados por el dramático declive de la presencia cristiana en toda la Tierra Santa.

Pero la esperanza sigue viva. Abogados israelíes y palestinos trabajan por los derechos humanos. En el Oasis de la Paz, familias judías, cristianas y musulmanas modelan ejemplos de cooperación y coexistencia. La Iglesia patrocina escuelas donde personas de diferentes religiones estudian juntas, ministerios de salud que prestan servicios a las personas más vulnerables, y agencias de asistencia y desarrollo. Estamos particularmente orgullosos del trabajo de los Caballeros del Santo Sepulcro en el apoyo que brindan a la Iglesia local, de Catholic Relief Services en Gaza y Cisjordania, y de la Universidad de Belén, institución católica de los Hermanos de las Escuelas Cristianas donde jóvenes cristianos y musulmanes estudian juntos, construyendo el liderazgo para Palestina.

Esta peregrinación nos recordó de nuestra vocación apostólica de servir a toda la humanidad. En más de una ocasión, se nos recordó que no debemos ser ni pro-israelíes ni pro-palestinos, sino estar en pro de la paz y la justicia. La ocupación y las injusticias deben terminar. La violencia y la discriminación deben terminar. La justicia y la dignidad humana exigen que los dos pueblos y las tres religiones compartan esta tierra.

A lo largo de la peregrinación, sentimos la presencia de nuestro Señor mientras orábamos y celebrábamos la Eucaristía en el lugar de su nacimiento, el pueblo de su infancia, el Monte de las Bienaventuranzas, el jardín de su agonía, y la ciudad de Jerusalén, donde sufrió, murió y resucitó. Su camino de perdón y reconciliación nos lleva a abrazar el encuentro y el diálogo como caminos hacia la paz. Los muros físicos e ideológicos hacen que estos encuentros sean menos posibles, y por esa razón buscamos construir "puentes, no muros".

Instamos a los católicos a orar por los pueblos de Tierra Santa, a peregrinar tanto a los Lugares Santos como a la comunidad cristiana local, y a instar a los líderes de nuestra nación a apoyar políticas que promuevan la justicia y la paz.

Excmo. Mons. Oscar Cantú , Obispo de Las Cruces, Presidente Emérito del Comité de Justicia Y Paz
Excmo. Mons. Nelson Jesus Perez, Obispo de Cleveland, Presidente del Sub-comité de Asuntos Hispanos/Latinos
Excmo. Mons. José Arturo Cepeda, Obispo Auxiliar de Detroit
Excmo. Mons. Octavio Cisneros, Obispo Auxiliar de Brooklyn
Excmo Mons. Eusebio Elizondo, MSpS, Obispo Auxiliar de Seattle
Excmo. Mons. Felipe de Jesús Estévez, Obispo de San Augustin
Excmo. Mons. Armando Xavier Ochoa, Obispo de Fresno
Excmo Mons. Rutilio del Riego, Obispo Auxiliar Emérito de San Bernardino
Excmo. Mons. Alberto Rojas, Obispo Auxiliar de Chicago
Excmo. Mons. Plácido Rodriguez, Obispo Emérito de Lubbock

Bridges Not Walls

Reflections of the Bishops’ Pilgrimage for Peace in the Holy Land
January 18 – 27, 2018
 
We came as Pilgrims of Peace to this Land that is Holy to Jews, Christians and Muslims.  We encountered many walls and some bridges, as we sought out those on the peripheries.  As Pope Francis repeatedly reminds us, we believe peace with justice for the two peoples and three faiths of this Land can only come through building “bridges, not walls.”

In Sderot, the city that has suffered the most from rocket attacks by Hamas, we encountered the real fears of Israelis.  They have grieved the loss of lives, and their children are regularly required to practice air raid drills.  At the Yad Vashem Holocaust Memorial Museum, we were deeply moved as we were once again reminded of the horrors that gave impetus to the establishment of a secure homeland for the Jewish people.

In Gaza and Jiffna, we celebrated the Sunday Eucharist with small, vibrant Christian communities.  In Gaza, Christians live alongside their Muslim neighbors, as if in a large prison. The Israeli wall and blockade stifles economic opportunity and the aspirations of youth.  Christians are emigrating at an alarming rate. Those few who secure Israeli permits to exit Gaza often never return. 

In Jerusalem, the uncertain status of the Holy Places and of the City itself has increased tensions.  The Palestinian residents of East Jerusalem suffer with poor infrastructure and schools, and residency policies that separate families and cause others to lose their right to live there. In Nazareth, we learned about discrimination that Arab Israelis face in employment, housing and daily life.

In the West Bank, we encountered stark reminders of the Israeli occupation—check-points that inhibit movement, confiscations of Palestinian lands, expansion of Israeli settlements, and a security barrier whose route cuts deep into the West Bank, which together with Israeli-only bypass roads, strangles natural urban growth and divides the Palestinian Territories into non-contiguous cantons.  In Hebron, a large Palestinian city, over 20 checkpoints and road closures, designed to protect internationally illegal settlements in the old city center, make life terribly burdensome for the native residents and has devastated their economy.

We call upon the leaders of our nation and the international community to address the grave injustices being perpetrated in Susya and the Cremisan Valley.  In Susya, a Bedouin Muslim community faces unjust appropriations of lands and the imminent destruction of their village by the Israeli military.  In the Cremisan valley, scores of Christian Palestinian families face the loss of their agricultural lands, and a Salesian monastery, convent, and school face challenges.

We urge the U.S. government not to cut badly needed humanitarian and development assistance. We met with families in Gaza and the West Bank who depend on aid for basic necessities, health care and education.  

For many, the situation looks hopeless.  In fact, we are particularly concerned about the dramatic decline of the Christian presence throughout the Holy Land.

But hope lives on.  Israeli and Palestinian lawyers work for human rights.  In the Oasis of Peace, Jewish, Christian and Muslim families model cooperation and coexistence.  The Church sponsors schools where persons of different religions study together, health ministries that serve the most vulnerable, and relief and development agencies.  We are particularly proud of the work of the Knights of the Holy Sepulchre in supporting the local Church, of Catholic Relief Services in Gaza and the West Bank, and of Bethlehem University, a Catholic institution of the Christian Brothers where young Christians and Muslims study together, building leadership for Palestine.

This pilgrimage reminded us of our Apostolic Vocation to serve all of humanity.  More than once we were reminded not to be pro-Israeli or pro-Palestinian, but to be pro-peace and pro-justice.   The occupation and injustices must end. The violence and discrimination must end.  Justice and human dignity demand that the two peoples and the three faiths share this Land.

Throughout the Pilgrimage, we felt the presence of our Lord as we prayed and celebrated daily Eucharist in the place of his birth, the town of his childhood, the Mount of Beatitudes, the garden of his agony, and the city of Jerusalem where he suffered, died and rose again.  His way of forgiveness and reconciliation leads us to embrace encounter and dialogue as paths to peace.  Walls, physical and ideological, make these encounters less possible, and for that reason we seek to build “bridges, not walls.”

We urge Catholics to pray for the peoples of the Holy Land, to come on Pilgrimage to both the Holy Sites and the local Christian community, and to urge our nation’s leaders to support policies that promote justice and peace.

Most Rev. Oscar Cantú, Bishop of Las Cruces, Former Chairman, Committee on International Justice and Peace
Most Rev. Nelson Jesus Perez, Bishop of Cleveland, Chairman, Sub-Committee on Hispanic Affairs
Most Rev. José Arturo Cepeda, Auxiliary Bishop of Detroit
Most Rev. Octavio Cisneros, Auxiliary Bishop of Brooklyn
Most Rev. Eusebio Elizondo, MSpS, Auxiliary Bishop of Seattle
Most Rev. Felipe de Jesús Estévez, Bishop of St. Augustine
Most Rev. Armando Xavier Ochoa, Bishop of Fresno
Most Rev. Rutilio del Riego, Auxiliary Bishop Emeritus of San Bernardino
Most Rev. Alberto Rojas, Auxiliary Bishop of Chicago 
Most Rev. Plácido Rodriguez, Bishop Emeritus of Lubbock

Bishop Ochoa Visits Gethsemane and Yad Vashem

January 22, 2018

Bishop Ochoa and the other Hispanic bishops on pilgrimage started their second day (1/22) in the Garden of Gethsemane before moving onto the World Holocaust Memorial Center, Yad Vashem in Jerusalem.

First Day of Bishop Ochoa’s Holy Land Pilgrimage

January 21, 2018

Bishop Ochoa is on a pilgrimage with other Hispanic bishops to the Holy Land – “Bridges not Walls”. Stephen Colecchi, Director of International Justice and Peace for USCCB, is accompanying them and posting news about the trip on Twitter.

Message from Bishop Armando X. Ochoa

December 24, 2017

Dear Friends in Christ,

One of the Gospels for Christmas Day, the one from St. John, highlights the announcement for today’s solemnity, “And the Word became flesh and made his dwelling among us.” St. John wants us to realize that this is God’s embodiment in our frail human condition. This Christ Event, this Christian story, announces a completely new presence among us. I would propose to you the reader, that not only during the Christmas Season, but hopefully every day of our lives, we reach out, we look for a personal presence of those that we care for and who care about us. In this day of social media, things like facebook, e-mail, and instagram, afford us opportunities that were not around in former days, but are now available. My prayer is that we never leave friendship of love at a distance. Yet as convenient as they are, the above are not enough. We need, as members of the human family, to experience firsthand the personal presence of those we love and those who allow us to be loved.

Mensaje Del Obispo Armando X. Ochoa

Queridos Amigos en Cristo,
Uno de los Evangelios para el Día de Navidad, el de San Juan, realza el anuncio para la solemnidad de hoy: “Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. San Juan quiere que nos demos cuenta que esta es la personificación de Dios en nuestra frágil condición humana. Este evento de Cristo, esta historia Cristiana, anuncia completamente una nueva presencia entre nosotros. Le propondría a usted lector, que no solamente durante la temporada de Navidad, pero con ilusión cada día de nuestras vidas, nos acerquemos, busquemos una presencia personal de aquellos que nos importan y por aquellos que se preocupan por nosotros. En este tiempo de redes sociales, cosas como facebook, e-mail, e instagram; nos ofrecen oportunidades que no existían en días anteriores, pero que ahora están disponibles. Mi oración es que nunca dejemos la amistad de amor a distancia. Sin embargo, por más conveniente que sean, las redes sociales no son suficientes. Necesitamos como miembros de la familia humana, experimentar de primera mano la presencia personal de aquellos a quienes amamos y de quienes nos permiten ser amados.

Cada uno de nosotros vive en el corazón de Dios y así como vemos las escenas de la Natividad en nuestras Iglesias y hogares, debemos recordar que la Navidad visiblemente trajo entre nosotros al Hijo de Dios. Él cuida de cada uno de nosotros más que la madre a su hijo. De nuevo, Dios no quiso vivir su presencia entre nosotros a distancia. La palabra de Dios, de la cual habla San Juan en su Evangelio, se hizo cercana a los miembros de la raza humana, en tiempo real. A través de la maravilla de la Encarnación, la Palabra, Jesús, no sólo llegó a ser un personaje histórico que caminó y ministró a todos, hace unos 2000 años. Podemos tomar nota, cada vez que escuchamos la palabra proclamada en la Eucaristía, y podemos ser alimentados espiritualmente en la misma Misa al momento de la Comunión. Jesús se convirtió en la persona que puede ser seguida, amada, y encontrada, como el Papa Francisco lo diría.

La conmemoración anual de la Navidad nos ofrece completamente un nuevo tipo de verdadera amistad con Dios. Él viene a nosotros para compartir en nuestras travesías, con todos nuestros desafíos no resueltos, nuestras alegrías y especialmente nuestros dolores.

Emmanuel, Dios está con nosotros, viene a vivir y a estar con nosotros. Nuestro reto es ser, en las palabras del Papa Francisco, un Discípulo Misionero, que es compartir esta presencia entre nosotros.

¡Que usted y su familia tengan una bendecida temporada navideña!

Reverendísimo Armando X. Ochoa, , D.D. Obispo, Diócesis de Fresno