Carta Pastoral En El Año De San Jose

La sabiduría convencional diría que el año 2021 no tuvo un buen inicio. ¡Permítanme proponerles que este nuevo año tuvo un gran inicio! Sí, lo sé, al inicio de este nuevo año hemos enfrentado el continuo desafío de la pandemia, la continua lucha racial y las divisiones políticas que han estado a la orden del día. Sin embargo, los católicos hemos iniciado el año con la celebración de la solemnidad de María, Madre de Dios. Sin lugar a duda, esa fue la mejor manera de iniciar el nuevo año. Su título de “Madre de Dios” dice tanto de su hijo Jesús como de ella. Es otra forma de confirmar y celebrar esa creencia fundamental que resalta en nuestra Profesión de Fe y nuestra oración del Ángelus: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros“. Dios se ha convertido en uno de nosotros. El Señor ha entrado en nuestro mundo y en nuestra historia, y ha marcado la diferencia en él. A San José le habría gustado mucho todo esto; feliz por el niño Jesús que se le ha confiado y feliz por la madre de ese niño, su hermosa esposa, María.

San José, obviamente, ha sido una figura prominente en mi vida. Estoy más que agradecido con mi madre y mi padre por haberme bautizado con el nombre de “Joseph” (José) el día de mi bautizo. Por supuesto, alguien más se bautizó conmigo, mi hermano gemelo Terry. Sería conveniente saber su nombre completo, es Terrance Patrick y que nacimos el 20 de marzo. Siendo muy buenos católicos, mis padres sabían que el 17 de marzo era la Fiesta de San Patricio y el 19 de marzo la Fiesta de San José. Nuestros padres siendo conscientes de las fechas y la solemnidad de estos santos, nos dieron nombres a la altura. Desde ese momento, mi gemelo y yo fuimos muy populares, al menos entre nuestros hermanos y hermanas. Verán, como católicos irlandeses estábamos “obligados” a celebrar la fiesta de San Patricio a lo grande, y para no sentirme excluido, también celebrábamos la Fiesta de San José con el mismo entusiasmo. Al día siguiente, por supuesto, celebrábamos nuestro nacimiento. Piénsenlo; tres grandes fiestas, todas en la misma semana y las tres se celebran todos los años. Tengan en cuenta que esos días siempre caían durante Cuaresma, por eso mi gemelo y yo éramos tan populares. ¡En esos 3 días, mamá y papá nos dispensaron a todos de lo que prometimos renunciar durante la Cuaresma! ¡Pastel de chocolate todo el tiempo! ¡Dios te bendiga, San José! ¡También a ti, San Patricio!

Dios te bendiga, San José. Dios te bendiga por ser un hombre bueno y decente. Dios te bendiga por no exponer a María a la violencia y el abuso. Dios te bendiga por escuchar el mensaje del ángel en tu sueño. Dios te bendiga por dejar atrás tus miedos y tomar a María como tu esposa. Dios te bendiga por proteger al niño Jesús y enseñarle todo lo que necesitaba saber para ser un hombre de verdad. Dios te bendiga por proveer para Jesús y María. Dios te bendiga por enseñarle a Jesús a leer la Torá. Dios te bendiga a ti, y a su Madre, María, por enseñarle el “Shemá Israel”. Dios te bendiga por ayudarlo a aprender a elevar su corazón en oración silenciosa todos los días.

Hace ciento cincuenta años, el 8 de diciembre de 1870, el Papa Pío IX declaró a San José “Patrón de la Iglesia Católica”. Como muchos de ustedes saben, el Papa Francisco proclamó ‘Año de San José’ el 8 de diciembre de 2020, en una hermosa Carta Apostólica titulada ‘Patris Corde’, es decir, ‘CON CORAZÓN DE PADRE’. El Papa Francisco nos recuerda que el corazón de San José fue definitivamente un corazón muy valiente y creativo. El coraje y la creatividad de José entrarían en juego desde el comienzo de su vida como parte del plan de Dios y como parte de la Sagrada Familia. Como el mismo Papa Francisco escribe en su Carta Apostólica sobre esos comienzos, “Muchas veces, leyendo los “Evangelios de la infancia”, nos preguntamos por qué Dios no intervino directa y claramente. Pero Dios actúa a través de eventos y personas. José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero “milagro” con el que Dios salvó al Niño y a su madre. El cielo intervino confiando en la valentía creadora de este hombre, que cuando llegó a Belén y no encontró un lugar donde María pudiera dar a luz, se instaló en un establo y lo arregló hasta convertirlo en un lugar lo más acogedor posible para el Hijo de Dios que venía al mundo (cf. Lc 2,6-7).” Verán, San José enfrentó la vida tal como era. No se enojó, no hizo un berrinche porque la vida era difícil o porque no era lo que él pensó que sería o debería ser. No se quejó de lo injusto e imposible que era todo. Aceptó su situación en la vida y las circunstancias en las que se encontraban él y su familia, y por la gracia de Dios las transformó. Confió implícitamente en el plan de Dios y en la Palabra de Dios. De alguna manera, creo que él sabía que el “Verbo hecho carne” le había sido confiado. Se tomó ese llamado en serio, así como nosotros deberíamos.

Mencioné en la introducción de esta breve carta que San José estaría muy complacido con la Fiesta de María, Madre de Dios. De hecho, estoy seguro de que está complacido con nuestras fiestas marianas y con la hermosa atención y el amor que se dirigen hacia su preciosa esposa. Tengo el presentimiento de que estaría menos complacido con la dedicación de todo un año en su honor y memoria. Incluso podría sentirse un poco avergonzado por toda la atención. Quizás esté pensando que el “solo” escuchó la voz de Dios o que “simplemente” hizo lo que Dios le pidió que hiciera. Tal vez esté asumiendo que era “simplemente” un hombre que estaba en el lugar correcto en el momento correcto. Sin embargo, creo que nuestro mundo sería un lugar mucho mejor y que la evangelización estaría a años luz de donde está ahora si tú y yo ‘solo’ escucháramos la palabra de Dios y ‘simplemente’ hiciéramos lo que Dios quiere que hagamos.

 

Hermanos y hermanas, tenemos unos muy sencillos, valientes y humildes pasos a seguir. Ya hemos conmemorado este año, el Año de San José con celebraciones, oración y obras de caridad y continuaremos haciéndolo. El viaje de Cuaresma de este año, acercándose rápidamente a su culmen, nos ha ayudado a hacer precisamente eso. A pesar de todo, daremos gracias a Dios por el hombre que, como María, dijo “sí” a Dios. Finalmente, esperaremos y oraremos para que nuestro “sí” a Dios, como el de ellos, haga la diferencia en el mundo.

Que este Año de San José continúe lleno de todas las gracias y bendiciones para ti y tus seres queridos.

Dado en la fiesta de San José, el 19 de marzo de 2021

 

En Cristo,

Obispo Joseph Brennan

 

Carta pastoral sobre el año de San José en inglés