Un Mensaje de Navidad

December 24, 2018

Queridos amigos en Cristo,

Con la próxima llegada de la conmemoración de la Navidad, estamos invitados a reflexionar sobre cómo es que Dios entró en la existencia humana con todas sus limitaciones y defectos. Durante estos tiempos difíciles en los Estados Unidos cuando estamos obligados de hacer todo lo posible para erradicar la maldad del abuso sexual de nuestra iglesia, ponemos nuestra esperanza y nuestras obras cimentadas en Cristo, que desea que la iglesia sea purificada y que nuestros esfuerzos den fruto. La Navidad es un signo poderoso del deseo de Dios de abrazar todo nuestro espíritu quebrantado. El nacimiento de Jesús es el día más emocionante de toda la historia humana. Cuando este evento de Cristo es entendido profundamente, atur dela mente. Después de todo, Jesús es la palabra hecha carne que mora entre nosotros; no entre actores pagados en una obra de teatro, sino entre los padres campesinos pobres que dieron a luz en una estación de alimentación maloliente o en una cueva. Dios vino a alimentar nuestras almas hambrientas. La Navidad nos muestra verdaderamente el amor entre las ruinas de nuestras vidas.

Cuando este hijo de Dios creció, él fue criticado por mezclarse con los trabajadores agrícolas marginados de la época; tocó a los intocables leprosos marginados y dijo que vino a llamar a los pecadores, no a los justos. Él se encontró y enfrentó a la mujer Samaritana en el pozo, y le dio una segunda oportunidad a Zaqueo,
un político corrupto. Él murió entre dos ladrones. De la cuna a la tumba habitó la palabra entre nosotros.

La verdad es que Dios vive todo el año entre nosotros. Pero con frecuencia, en la práctica, hacemos un buen trabajo negándolo. Creemos que estamos más allá de su preocupación, su cuidado y su amor. ¿Cómo es que creemos esto acerca de un Dios que sufrió tanto por estar entre su primera audiencia, que fue la escoria de la
sociedad?

El amor de Dios no tiene límites a pesar de cualquier situación que podamos tener en nuestras vidas.

¡Que Dios les bendiga, así como a sus seres queridos, durante esta santa temporada!

Reverendísimo Armando X. Ochoa,
D.D. Obispo, Diócesis de Fresno