Mensaje Del Obispo Armando X. Ochoa

December 24, 2017

Queridos Amigos en Cristo,
Uno de los Evangelios para el Día de Navidad, el de San Juan, realza el anuncio para la solemnidad de hoy: “Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. San Juan quiere que nos demos cuenta que esta es la personificación de Dios en nuestra frágil condición humana. Este evento de Cristo, esta historia Cristiana, anuncia completamente una nueva presencia entre nosotros. Le propondría a usted lector, que no solamente durante la temporada de Navidad, pero con ilusión cada día de nuestras vidas, nos acerquemos, busquemos una presencia personal de aquellos que nos importan y por aquellos que se preocupan por nosotros. En este tiempo de redes sociales, cosas como facebook, e-mail, e instagram; nos ofrecen oportunidades que no existían en días anteriores, pero que ahora están disponibles. Mi oración es que nunca dejemos la amistad de amor a distancia. Sin embargo, por más conveniente que sean, las redes sociales no son suficientes. Necesitamos como miembros de la familia humana, experimentar de primera mano la presencia personal de aquellos a quienes amamos y de quienes nos permiten ser amados.

Cada uno de nosotros vive en el corazón de Dios y así como vemos las escenas de la Natividad en nuestras Iglesias y hogares, debemos recordar que la Navidad visiblemente trajo entre nosotros al Hijo de Dios. Él cuida de cada uno de nosotros más que la madre a su hijo. De nuevo, Dios no quiso vivir su presencia entre nosotros a distancia. La palabra de Dios, de la cual habla San Juan en su Evangelio, se hizo cercana a los miembros de la raza humana, en tiempo real. A través de la maravilla de la Encarnación, la Palabra, Jesús, no sólo llegó a ser un personaje histórico que caminó y ministró a todos, hace unos 2000 años. Podemos tomar nota, cada vez que escuchamos la palabra proclamada en la Eucaristía, y podemos ser alimentados espiritualmente en la misma Misa al momento de la Comunión. Jesús se convirtió en la persona que puede ser seguida, amada, y encontrada, como el Papa Francisco lo diría.

La conmemoración anual de la Navidad nos ofrece completamente un nuevo tipo de verdadera amistad con Dios. Él viene a nosotros para compartir en nuestras travesías, con todos nuestros desafíos no resueltos, nuestras alegrías y especialmente nuestros dolores.

Emmanuel, Dios está con nosotros, viene a vivir y a estar con nosotros. Nuestro reto es ser, en las palabras del Papa Francisco, un Discípulo Misionero, que es compartir esta presencia entre nosotros.

¡Que usted y su familia tengan una bendecida temporada navideña!

Reverendísimo Armando X. Ochoa, , D.D. Obispo, Diócesis de Fresno