Mensaje del Obispo – COVID-19 Directivas Obligatorias Extendidas 25 de marzo de 2020

March 25, 2020

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Me resulta muy difícil creer que sólo han pasado unos diez días desde que envié a todos nuestros sitios ciertas pautas y directrices sobre la celebración del Santo Sacrificio de la Misa y otras reuniones en nuestras parroquias y otros lugares. El paisaje ha cambiado dramáticamente desde entonces. De hecho, cambia cada día. La pandemia a la que nos enfrentamos ha crecido y todo indica que seguirá haciéndolo durante algún tiempo. Con eso en mente, les envío a todos ustedes esta actualización de las directivas OBLIGATORIAS que todos seguiremos en las próximas semanas.

Todos esperábamos que la restricción de la celebración de misas públicas terminara el lunes de la semana que viene, es decir, el 30 de marzo. Ya no es así. Por favor, avisen a sus feligreses, ministros y empleados que la suspensión de la misa pública y de todas las actividades en nuestras parroquias continuará INDEFINITIVAMENTE. Claramente esto impactará directamente en nuestras celebraciones de Semana Santa, programas de RICA y, de nuevo, muchas otras actividades. En las siguientes páginas encontrarán instrucciones y directivas sobre cómo se manejará eso y de qué manera y en qué medida, si es que hay alguna, se pueden observar algunas de nuestras celebraciones del Triduo y la Pascua.

Esta es una especie de experiencia de «muerte» para todos nosotros. Hemos renunciado a mucho en esta Cuaresma. Ha sido una pérdida verdadera —aunque temporal. Estamos muriendo a nosotros mismos y como Lázaro del Evangelio de este domingo, también nosotros estamos esperando que el Señor nos llame de nuevo a la vida. Como su querida hermana, Marta, también proclamamos a viva voz: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo».

Así que, sí, mis hermanos y hermanas, hay vida al otro lado de todo este sacrificio y sufrimiento que estamos sufriendo. Se nos ha recordado que no hay Pascua sin calvario. ¡Pero qué gloriosa Pascua será, aquí y en el futuro!

En Cristo,

Mons. Joseph V. Brennan, obispo